Antes que fotógrafo soy marido de la mejor persona que he conocido y padre de tres tesoros, vivo en La Linea de La Concepción, Cádiz, un pueblo que vive entre dos mares y una frontera. Un lugar donde hay muchas historias que contar. Y es esto precisamente lo que me mueve desde que tengo uso de razón, desde muy pequeño, empecé escribiendo y dibujando comics, luego vino la fotografía y después marché a Madrid donde he vivido 12 años y he trabajado intensamente en el cine y la publicidad. Desde hace ya 11 años volví a La Linea con la intención de formar una familia (mi mejor obra, como dijo aquel pintor) y retomé de nuevo la fotografía y esa pasión por contar historias, descubrí que la fotografía de bodas es perfecta para desarrollar todo lo que llevo dentro, todo lo aprendido y lo que me queda por vivir.

Todo mi trabajo se basa en la confianza mutua y en que conectemos. Para mí la fotografía es capturar ese extraño y maravilloso instante donde el alma se hace visible, donde el alma se deja ver. La búsqueda de estos momentos hace que el ser fotógrafo sea mi pasión y mi manera de vivir. Todo esto hace que me enfrente a cada encargo, a cada historia con mucho respeto, con ilusión, honestidad y convencido de que en la sencillez se encuentra la belleza, lo auténtico. Por eso mi fotografía es natural, sincera, sin posados, sin retoques.

En lo personal soy muy tranquilo. Cuando no trabajo estoy con mi familia, pescando o montando en bici.

Cositas que me molan mucho :

El mar, las olas. Los días de lluvia. Conducir sin rumbo fijo. Los coches antiguos.

Conocer gente interesante. La cerveza bien fría. Los tatuajes.

AC/DC

El cine. Las barbacoas con amigos de siempre. El café.

Que Mateo me despierte saltando sobre mi espalda y un buen desayuno.